¿Necesito tarjeta para probar?
No. Son 60 días gratis con todas las funciones, sin límites y sin cargar ningún medio de pago.
Respuestas cortas y directas. Si la tuya no está, escribinos a soporte@qilo.ar: contesta una persona del rubro.
No. Son 60 días gratis con todas las funciones, sin límites y sin cargar ningún medio de pago.
Sí. Lo que define si Qilo te sirve es cómo trabajás: si vendés a comercios o a clientes que te compran seguido, les entregás y les llevás la cuenta, la app es para vos. La usan distribuidoras de reparto, fábricas que venden a comercios, mayoristas con local y proveedores de insumos de todos los rubros: farmacia, ferretería, limpieza, alimentos, repuestos y más.
Los primeros 60 días no pagás nada. Si querés seguir, elegís un plan (mensual, semestral o anual), lo pagás por transferencia bancaria y recibís tu factura A o B, según tu condición fiscal, junto con un código de licencia que cargás en la app. No hay pago con tarjeta dentro de la app.
El que está dado de alta en la app. Es lo que define el plan: hasta 100 en Base, hasta 400 en Pro y sin límite en Full. Si das de baja a un cliente, conserva todo su historial y deja de contar para el límite.
No. El precio es por tu empresa, no por cabeza: pagás el plan según cuántos clientes activos manejás, y los usuarios (hasta el límite del plan, sin límite en Full) están incluidos. En muchos sistemas del rubro el precio sube por cada persona que sumás al equipo; en Qilo, sumar vendedores no te cambia la cuenta.
Sí. Los productos y los clientes se importan desde Excel, y en el caso de los clientes también el saldo que ya vienen debiendo, así arrancás con las cuentas corrientes como están de verdad y no en cero. Si por error volvés a importar el mismo archivo, las deudas no se duplican.
Sí. Seguís viendo el recorrido, cargando pedidos, emitiendo remitos y cobrando aunque se corte la señal; una barra arriba avisa que estás sin conexión y todo se actualiza solo cuando vuelve. Eso sí: no cierres sesión con algo pendiente de mandar, y abrí la app con internet al menos una vez antes de salir a la ruta.
Sí. La app trae una guía de arranque paso a paso que se va tachando sola, un manual en PDF siempre actualizado y soporte por email en soporte@qilo.ar, respondido por personas del rubro. Si tenés varias zonas o un equipo grande, escribinos a ventas@qilo.ar y lo vemos juntos.
La app se bloquea, pero no se pierde ningún dato: cuando renovás con un código nuevo vuelve todo tal cual. Y si decidís irte, te llevás tu información: bajás una copia completa en Excel cuando quieras, sin costo.
Sí, con el plan Full: emitís la factura con CAE desde el mismo remito y sale en PDF con tu logo y el QR, lista para mandar por WhatsApp o email. La configuración es una guía de seis pasos pensada para gente no técnica. En los planes Base y Pro los importes facturados se cargan a mano.
Sí. Sumás vendedores y gente de depósito con usuarios propios y permisos por rol: cada uno ve solo lo que tiene que ver. El plan Base incluye hasta 5 usuarios, el Pro hasta 10 y el Full no tiene límite, todos dentro del mismo precio del plan.
No. Cada cuenta está totalmente aislada de las demás. Tus datos son solo tuyos.
No, en ningún plan. Lo que cambia entre Base, Pro y Full es la cantidad de clientes activos, usuarios y recorridos simultáneos por día; tu catálogo de productos y tu lista de proveedores no tienen tope.
Sí, cuando quieras, subiendo o bajando. Si subís de plan a mitad de período, te descontamos lo que ya pagaste de ese período.
Primero creás tu cuenta en el navegador, en app.qilo.ar/crear-cuenta: tu nombre, email y una contraseña. Después bajás la app gratis del App Store o de Google Play y entrás con ese mismo email. Desde la computadora entrás en app.qilo.ar, sin instalar nada.
Sí. Qilo está hecha específicamente para eso: vender a comercios que compran seguido, llevarles la mercadería y manejar su cuenta corriente. No es un punto de venta de mostrador ni un sistema contable genérico.
Depende de si necesitás uno o varios lugares de guardado. Qilo controla existencias con semáforo de reposición en un depósito, y en los planes Pro y Full permite crear los depósitos que hagan falta (cámara, galpón, sucursal), cada uno con su propio stock y transferencias entre ellos.
En Excel el problema no es anotar: es que el saldo depende de que la fórmula siga bien y de que nadie pise una celda. En Qilo la cuenta de cada cliente se lleva sola. Cada remito suma, cada cobro se imputa según cómo te pagaron y el saldo lo calcula Qilo, no el teléfono, así que no depende de que alguien haga bien la cuenta. Además separa los tres circuitos que en el rubro se manejan aparte —remito, facturado y fábrica— y muestra el total, que es donde el Excel se suele mezclar.
Hay una pantalla de cobranza que lo ordena por antigüedad: qué se debe hace menos de 30 días, entre 31 y 60, entre 61 y 90, y qué pasó de los 90. Desde ahí sale el recordatorio por WhatsApp con el detalle de lo adeudado, listo para mandar, y también el resumen de cuenta si el cliente lo pide.
Conviene empezar descartando dos opciones que suenan parecidas pero resuelven otro problema: un punto de venta está pensado para el mostrador y un sistema contable para los libros. Ninguno de los dos cubre el día de un reparto, que es cargar el pedido arriba de la camioneta, emitir el remito, cobrar, y que la cuenta corriente del cliente quede al día sin volver a la oficina a pasarlo. Qilo está hecha para eso, y funciona igual para bebidas que para limpieza, ferretería o farmacia: lo que define si encaja no es qué repartís sino cómo trabajás.
Sí, y es la misma app, no una aparte que haya que instalar. El vendedor entra con su usuario y ve su recorrido del día con las paradas; carga la venta con la lista de precios que le corresponde a ese cliente, emite el remito y cobra, todo desde el teléfono. Si se corta la señal sigue trabajando igual y todo se actualiza solo cuando vuelve. No ve costos ni rentabilidad: eso queda del lado del dueño.
Cada recorrido tiene su caja. Al cerrarla, el repartidor cuenta los billetes por denominación —y los dólares, si los hubo— y Qilo compara lo contado contra lo que tendría que haber según lo que vendió y lo que cobró ese día. Si hay diferencia aparece sola, no hay que ir a buscarla. También lleva la caja chica, que es la plata con la que salió la camioneta.
Lo cargás en el mismo cobro. Abajo de los medios de pago marcás que el cliente retuvo impuestos y ponés el tipo (IVA, Ganancias, Ingresos Brutos o SUSS), el importe, el número de certificado y la provincia si es IIBB. La deuda queda saldada completa, lo retenido no entra a la caja y el recibo que le mandás lo muestra. A fin de mes, en Impuestos tenés el listado con cliente, fecha y certificado para el contador, y las retenciones de IVA se descuentan del IVA a pagar.
Sí, con los planes Pro y Full. Cada cliente recibe un enlace propio donde ve su lista de precios con las fotos de los productos, con las excepciones que tenga, y arma el pedido solo: puede repetir el anterior de un toque, elegir la fecha de entrega y dejarte un mensaje. A vos te llega a una bandeja donde lo aprobás, lo aprobás con cambios o lo rechazás, y recién ahí se carga al recorrido. Nada entra al sistema sin que vos lo mires.
Depende de cómo te lo cobren, y eso conviene mirarlo antes que el número. En buena parte de los sistemas del rubro se paga por usuario, así que sumar dos vendedores te sube la cuota todos los meses. En Qilo el precio va por cuántos clientes activos manejás y los usuarios están incluidos hasta el límite del plan, sin tope en el plan Full. Hoy: Base $50.000, Pro $100.000, Full $190.000 por mes más IVA, con 10% de descuento pagando seis meses y 15% pagando el año. Los 60 primeros días son gratis, sin tarjeta.
Sin tarjeta. Si te sirve, seguís. Si no, no pagás nada.
Sin tarjeta, 60 días con todo. Después bajá la app y entrá con tu email.